A estas alturas, con registro en el DAI desde junio, estamos un poco de los nervios, porque la máxima de "no news, good news" no nos la creemos.
La verdad es que cuando pienso en esto, en lo ansiosos que estamos, en que el tiempo se nos hace interminable, siento un poco de verguenza por sentirme así y por ponerlo en el blog. Y eso es porque siempre tengo en mente a todas esas familias que aún no han comenzado con el proceso y llevan esperando más tiempo que nosotros para mandar sus papeles a Vietnam, a los que aún no les han acretidado ninguna ECAI en su Comunidad y llevan meses en tierra de nadie, en las familias que van a China y a otros países, que esperan años hasta que su expediente es revisado por un funcionario, en las que adoptan en España y que saben que armarse de paciencia es poco.
Pienso también en todos esos requisitos que un día nos piden para adoptar y que felizamente cumplimos y que cuando pasan los años pueden cambiar, no sólo la edad, que es obvio, sino el estado de salud, la situación económica e incluso de pareja.
El tiempo va pasando y, como digo, seguimos igual. Bueno no, peor, porque ahora vivo pegada al móvil, deseando que una llamada paralice mi vida por un momento.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa (provervio irlandés)










